Educación Cristiana y Educación a Distancia

distance-learning-1¿Por qué No?

Una primera reflexión acerca de la educación a distancia

 

Juan R. Mejías Ortiz

          Se ha solicitado, como parte de los requisitos para la certificación en el uso de la plataforma Blackboard, que escriba una breve reflexión acerca de la educación a distancia para colocarla en la red como un wiki y un ensayo más extenso para ser discutido por los participantes del curso. El primero, el wiki, lleva como título ¿Por qué no? En donde, de forma breve, se reconoce la realidad de la educación virtual y la necesidad construida de adentrarnos en su participación como parte del acervo instruccional que debe tener un maestro y una maestra en la sociedad actual. El ensayo, ¡Cuidado!, es la advertencia de un educador acerca de adoptar esta y otras innovaciones en el campo de la educación sin una pautas filosóficas, pedagógicas, y en el contexto en que estamos, eclesiológicas claras. Ambas tareas deben ser entendidas como la reflexión de un educador, un maestro, un inmigrante digital, formado bajo el modelo tradicional, que ve el aula como un escenario de aprendizaje, en el cual la interacción presencial es importante; pero que a su vez, ha inmigrado hacia la exploración y participación en la educación a distancia. Tanto es así, que ha tenido la oportunidad de guiar la experiencia de aprendizaje a través de esta modalidad educativa. Estas reflexiones no son la elocuencia de un especialista del tema sino de quien aspira a emular a su Señor y dedicar su vida al magisterio de una forma responsable, siguiendo el modelaje de quien una vez le dijo: ¡sígueme!

         La educación es una experiencia para la vida. En su famoso tratado, Democracia y Educación, el psicólogo norteamericano John Dewey delibera acerca del propósito de la educación al acuñar, desde su enfoque pragmático, que esta cualidad innata del ser humano es un proceso de crecimiento a través del cual el educando reestructura sus experiencias pasadas con la intención de añadir significado a las experiencias presentes, y así mejorar su aptitud para dirigir el cursos de las experiencias porvenir. De esta manera, la educación es considerada el vínculo social por el cual los ciudadanos aprenden y mejoran el acervo cultural heredado, y a su vez, desarrollar al máximo su eficacia social. De ahí que la función de la escuela es que los y las estudiantes continúen con su desarrollo y crecimiento integral, conscientes en todo tiempo de su responsabilidad hacia el establecimiento de una mejor sociedad. La escuela, órgano esencial en esta tarea, se vale de las mejores prácticas educativas para alcanzar la aspiración social.

         Continuamente, filósofos, pedagogos, psicólogos y líderes educativos, agregan nuevas innovaciones instrucciones y tecnológicas que amplían el catálogo que engrosan esas “mejores prácticas” en la educación. Las educadoras y los educadores, como parte de su curiosidad innata, están en una búsqueda constante de nuevas y mejores herramientas instruccionales. Las propuestas teóricas en la psicopedagogía expuestas por grandes pensadores y pensadoras del siglo XX, los descubrimientos históricos en la neurociencia, que incide en la psicología del aprendizaje, los avances en las comunicaciones inalámbricas, el surgimiento de la tecnología cibernética, en especial la red internet, y la adopción de nuevas metodológicas en la ciencia y arte de la pedagogía, hacen del proceso de ampliación de las “mejores prácticas educativas” una tarea en evolución cuyas aplicaciones en la sociedad actual son cada vez más apremiantes.

          Hoy nos toca vivir en una sociedad altamente tecnológica. Es más, ha sido invadida por los medios electrónicos que amplían el concepto de socialización. De ahí que surgen nuevos vocablos como socialización electrónica, interacción virtual, comunidad virtual, sociedad del conocimiento (aunque en realidad todas las sociedades han sido del conocimiento, sin ello no hubiesen garantizado su existencia), entre otras, que se adentran en nuestra jerga cotidiana, denotando la existencia de la sociedad de la informática. De ahí, pues, surge la posibilidad de la educación a través de los medios cibernéticos. Ahora bien, esta experiencia no es exclusiva de nuestra generación. Desde los inicios de la historia han existidos trazos de la educación a distancia. De hecho, limitándonos a las últimas décadas de nuestra historia, en un primer plano surgen los cursos por correspondencia, más adelante los televisivos, los satelitales, y hasta por circuito cerrado. Todavía más, en el ocaso del siglo pasado los proponentes de la educación a distancia utilizaron la aceleración en la tecnología digital como las comunicaciones por correo electrónico (email), la proliferación del software para uso didáctico y las páginas electrónicas para expandir el radio de alcance de esta modalidad. En la actualidad la telefonía inteligente y las plataformas electrónicas para el diseño de cursos en línea abren las ventanas de nuevas posibilidades educativas. En fin, este acortamiento de las distancias, gracias a los medios de comunicación masivos y a las plataformas sociales en la red, hacen indispensables su uso para propósitos educativos. Por su puesto, con una serie de interrogantes y pautas que discutiré en el próximo tratado.

          La importancia de los medios y recursos disponibles en la red internet abre una gama de posibilidades que el ámbito de la pedagogía debe, como ha estado haciendo, explorar. La pregunta que salta de la cola y se ubica al frente de la fila de interrogantes, es: ¿estaremos experimentando como sociedad un avance sinigual, o un camuflado retroceso que nos dirige al anacoretismo social que niegan el carácter comunitario del ser humano; o, simplemente estamos ante el umbral de una nueva sociedad? No importa por cual vía se dirija el análisis implica cambios, y los cambios siempre producen roces que tienen que ser atendido con una discusión altamente intelectual pero a su vez diáfana.

         Comenta Thomas S. Popkewitz (1994) que el entendimiento de cualquier concepto de cambio tiene que considerar el análisis de las normas de estructuración de una sociedad. Añade que al hablar de estructuras se mencionan los principios globales y universales que imponen regularidades, límites y marcos que facilitan la comprensión de la ordenación y la práctica del mundo social. La sociedad actual, y por ende el campo de la educación, está pasando un proceso de transición. La reflexión filo-pedagógica de las bondades o desacierto de dicho cambio la dejamos para una reflexión posterior.

         Una de las realidades de la sociedad contemporánea es su dependencia de la tecnología virtual y los medios electrónicos para la comunicación e informática. Esto da la oportunidad de pensar la educación considerando la utilidad de los recursos de la web como piezas colaborativas en el rompecabezas que ilustra la complejidad de su función social. Esto implica el reconocimiento de nuevos escenarios que apoyan la formación de las nuevas generaciones. Esto no es de ensueño únicamente. Hay que auscultar críticamente la posibilidad de la utilización de esta modalidad de la educación para fines, aspiraciones o soluciones económicas, fomentando así el resurgimiento encubierto de nuevas manifestaciones de la educación para las masas o educación bancaria como suele describirla el pensamiento freireano. Pero, las tecnologías de la información, bien enfocadas y en manos de mentes con conciencia liberadora, pueden convertirse en nuevas herramientas que nos asistan en el proceso de educar a las nuevas generaciones.

         El proceso de fomentar la educación a distancia es impulsado por presiones sociales que impactan directamente el quehacer educativo en Occidente. Como bien discute el Dr. Michael Moore, estas se pueden reagrupar para efectos del análisis en:

  • Presiones de carácter técnico. Poco a poco la informática, las comunicaciones y la tecnología comienzan a desplegarse como un bien común. El uso de la tecnología digital y los avances en la telefonía inalámbrica inciden en el perfil e identidad de las generaciones emergentes. Claro está, el adueñamiento de ese bien común crea nuevas desigualdades sociales que hay combatir. El peligro latente recae en el desplazamiento del pensamiento antropológico clasista que diferencia a las naciones como pertenecientes al Primer Mundo y Tercer Mundo. Incluso, en la Guerra Fría coexistía un Segundo Mundo.
  •  Presiones de carácter económico. La economía del conocimiento y la información se convierten en el activo más preciado de la sociedad del Tercer Milenio (EC). Junto a esto, discute Moore, la elevación de los costos de la educación postsecundaria empujan hacia la necesidad de hacer más accesible la formación educativa a costos más reducidos. La pregunta para la posterior reflexión, ¿quién encareció la educación y la barnizo con el elitismo capitalista?
  • Finalmente, las presiones demográficas.  El crecimiento demográfico, la longevidad de la población y el desparramamiento de la urbe obligan a las instituciones educativas a buscar nuevos caminos para atender con premura las necesidades de la sociedad.

         Dirigiéndonos al final de este breve pensar deseo bosquejar los pilares que debe erigir esta nueva modalidad educativa. Notará el lector que la educación tradicional se fomenta en los mismos pilares. Este sesgo en la discusión responde únicamente a la tarea encomendada, ya que estos pilares son propios de la educación sin importar el escenario en donde ocurra. Así la educación se sostiene:

  • En su antropología pedagógica,
    • el estudiante es un ser activo responsable de su propio aprendizaje que aprende a través del descubrimiento, la autorregulación, el aprendizaje socializado, la incorporación de otros medios tecnológicos, el refinamiento de las destrezas de pensamiento (acentuando en la solución de problemas y la toma asertiva de decisiones),  el manejo diestro de la información, entre otras. Calero-Pérez (2008), Brookhart, S. M. (2010).
    • A su vez, el y la docente, se visualizan con los agentes de promoción del cambio. Esto es, acentuar en su función indelegable de hacer pensar a los y las estudiantes.  Como en un tablero de ajedrez, moviendo las fichas para fomentar un ambiente de aprendizaje genuino, que propenda en la asistencia de los educandos y las educandas en su proceso de adquisición de las competencias que le consagren como un ser racional, moral, espiritual con un compromiso hacia la construcción de una sociedad más justa. En el caso de las instituciones educativas cristianas, se promueve la formación de educandos y educandas comprometidos y comprometidas con la realización ahora y futura de la utopía jesuita del reino de Dios.
  • En su carácter epistemológico, más que la somera memorización y aplicación de datos, la educación a distancia y presencial deben fomentar el misterio de pensar. Una persona que piensa hace que fluya una fuente de posibilidades para su desarrollo y crecimiento. De este modo, surge un estudiantado que dependa más de su capacidad para la búsqueda y discernimiento de la información que en el recital de datos del docente. Así, pues, un y una estudiante que piensa, discierne, investiga, reflexiona, replantea nuevas y creativas vías de entendimiento, adquiere conciencia de su proyecto de vida y del bien del evangelio de Jesucristo para sí y para los demás.

  •  En su dimensión ontológica, se pregunta y va descubriendo respuestas acerca de los valores cardinales del ser humano, su función, su identidad, su aportación comunitaria, su propia existencia, y sobre todo la realidad del Dios cercano y encarnado en Jesucristo.
  • En su contexto comunitario, la educación, en especial la cristiana, se basa en la afirmación comunitaria, en el aspecto relacional del ser humano, base de toda sociedad saludable. A través de la educación a distancia, que es la que nos ocupa en esta tarea, y como no, en la tradicional, el elemento del otro, quien junto a mi adelantamos la construcción de un mejor lugar para ambos, se materializa en el respeto, la solidaridad y la justicia. Así, la educación supera la mediocridad y lo superfluo. Este respeto se basa en el amor. Uno dirigido a los correligionarios, compañeros y compañeras, pero de igual manera hacia los que tienen divergencia con nuestras apreciaciones sociales y religiosas.
  •  En su enfoque curricular, se justifica, hoy más que nunca, currículos que promuevan una enseñanza más colaborativa y que afirme el desarrollo de las destrezas de liderazgo que capaciten al educando y a la educanda a visualizarse como personas con un espíritu racional, social, innovador, aventurero, comprometido con el bien común y la dignidad humana. Se insta al diseño de currículos interdisciplinarios que desarrollen actividades y estrategias de aprendizaje en las cuales los estudiantes y las estudiantes adquieran actitudes positivas hacia el reconocimiento de la diversidad cultural, en un ambiente de tolerancia y armonía, y a la vez, acentuando lo valioso del bagaje folclórico de cada pueblo y nación. De ahí que se debe promover con urgencia, el sentido humano de la responsabilidad cívica, la solidaridad y la justicia social.

          En conclusión y reconociendo los espacios por llenar en la reflexión acerca de la utilidad y avance de la educación a distancia, la pregunta matriz de este ensayo es, ¿por qué no? Si el uso y la dependencia de la tecnología de la información en el diario vivir es un meme (gen social) de las generaciones más jóvenes, ¿por qué no usarlas en favor de su formación intelectual, social, y en nuestro caso, teológica? Si en la educación informal, la juventud, e incluso los adultos como inmigrantes digitales, hacen uso de los recursos y bancos de información recogidos en la red, ¿por qué no utilizarlos para acompañarles en su crecimiento saludable y no dejarlos a la merced de los mercenarios cibernéticos que alimentan sus mentes con ideas desclorofiladas para la sociedad, y en su lugar, dirigirles para que construyan conocimientos que les permitan el adelanto de una conciencia cívica, ecológica, espiritual, comunitaria para el bien común?

          En esta segunda década del tercer milenio, pienso con serenidad, la educación a distancia nos brinda la oportunidad de tener otro espacio para dar testimonio de Cristo y afirmar nuestra identidad y vocación ministerial por medio del sacerdocio universal del creyente. Esto debido a que, a través de las plataformas cibernéticas, obtenemos un nuevo escenario para la docencia y la participación activamente en la formación de los candidatos al ministerio, de los líderes eclesiales y del laicado en general, no solo en nuestra Nación, asimismo de los hispanos en los Estados Unidos y de los hermanos y hermanas de América Latina. En síntesis, si logramos desempolvar este espacio de toda acción contraria a los intereses innegociables del Reino de Dios, vuelvo a preguntar, ¿Por qué no?

 

Referencias

Brookhart, S. M. (2010).How to Assess Higher-Order Thinking Skills in Your ClassroomAlexandria, VA: ASCD.

Calero-Pérez, M. (2008). Constructivismo Pedagógico. México, D.F.: Alfaomega.

Dewey, J. (1995). Democracia y educación. Madrid, España: Ediciones Morata.

Kessler, R. (2000). The soul of Education. Helping Students find connection, compassion, and character at School. Alexandria, VA: ASCD.

Lieberman, A. & Miller, L. (2000). Teaching and Teacher Development: A New Synthesis for a New Century. In Brandt, R. S. (Ed.), Education in a New Era, (pp.47-66). Alexandria, VA: ASCD.

Marzano, R. (2000). 20th Century Advances in Instruction. In Brandt, R. S. (Ed.), Education in a  New Era, (pp.67-96). Alexandria, VA: ASCD.

Morduchowicz, R. (2008). La Generación Multimedia. España: Paidós

Moore, M. G. (2001). La educación a distancia en los Estados Unidos: estado de la cuestión.  Recuperado, el 27 de diciembre en http://www.uoc.edu/web/esp/art/uoc/moore-/moore.html

Moore, M. G. & Anderson, W. G. (eds). (2013). Handbook of distance education. New Jersey, USA: LEA. Recuperado, el 27 de diciembre de 2013 de http://www.uady.mx/~contadur/seccip/articulos/libros_online/educacion/-LawrenceErlbaum2003HandbookOfDistanceEducation.pdf

Palfrey, J. & Gasser, U. (2008). Born Digital. Understanding the first generation of digital Native. New York: Basic Books.

Popkewitz, Th. S. (1994). Sociología política de las reformas educativas. Madrid, España: Ediciones Morata.

 

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